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Quincuagésimosegundo, cincuentaydosavo o ele palito palito

Ya se ha presentado la programación para este año del Festival de Teatro Clásico de Mérida, nada más y nada menos que en su 52ª edición. Supongo que en las personas 52 años significan un interesante recorrido en la vida, un tiempo de madurez, edad de alcanzar la plenitud vital, lejos y con tiempo aún hasta llegar a la vejez, pero en la historia de este Festival 52 años son, además de esto, mucho más.
Un Festival con historia y de futuro. Hace un par de años, aprovechando la edición nº50 (ó L), se recordaba la importancia de la II República española en que este evento pueda hoy celebrarse, merece la pena volverlo a recordar en el año del 75º aniversario de la República, en el año de recuperación de los valores que significaron este período, brutal e injustamente detenido en la historia de nuestro país. El Festival de Teatro Clásico de Mérida forma parte de esas actuaciones emprendidas para democratizar el acceso libre de los y las ciudadanas al patrimonio, la cultura y la educación.
También el teatro clásico, el teatro de las tragedias de los dioses, paradójicamente, nos humaniza, los textos clásicos tienen la extraña virtud de la eterna actualidad que nos hace recordar que el ser humano, la sociedad y las relaciones humanas, no han cambiado tanto por mucho que creemos nuevas sociedades.
Esta edición del Festival de Mérida actualiza estos valores republicanos y de los clásicos con nuevos artistas, que le aportan juventud y futuro, y el aprovechamiento de nuevos espacios en el entorno de la ciudad de Mérida, en el entorno de Extremadura, una región que también se identifica con su historia y su futuro, ya lo sabían los clásicos.
El espectáculo está en marcha, merecerá la pena pasar el verano en Extremadura y disfrutar.

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