miércoles, noviembre 26, 2008

¡VIVA EXTREMADURA!


No, hoy no es el día oficial de Extremadura, ni tampoco lo va a ser dentro de unos días, pero eso no importa para que digamos sin pudor que nos sentimos orgullosos de ser extremeños. El 30 de noviembre, y a propósito del reto que el Presidente de la Junta de Extremadura planteó durante los actos oficiales del Día de Extremadura, un nutrido grupo de colectivos de todo tipo nos convocan a que nos concentremos en la ciudad de Mérida para celebrar nuestra extremeñidad.
Y que nadie lo entienda mal, estar satisfechos de nacer o convivir en Extremadura no es síntoma de un nuevo nacionalismo excluyente, son simplemente nuestras ganas de celebrar el avance que nuestra Comunidad Autónoma ha vivido durante los últimos 25 años desde la aprobación del Estatuto de Autonomía y las ganas de seguir por la senda del progreso en el futuro. Esto no es contra nadie, sino a favor de todos y con todos. Una apuesta por el Estado de las Autonomías que nos ha permitido crecer desde la autonomía de las regiones y crecer como país, como Estado español, sin renunciar a la identidad de nadie, apostando por la solidaridad entre todos. Nadie le debe nada a nadie, todos se lo debemos al esfuerzo colectivo de la ciudadanía en su conjunto, independientemente de dónde nace o pace cada uno.
El 30 de noviembre quiero sumarme a esa celebración en la ciudad de Mérida. Si en los últimos meses he invitado a muchos amigos a pasar unos días en Cáceres a propósito de una ciudad que no para, a un festival tras otro, hoy de nuevo, y aunque sea por el frío canal del blog os invito a todos a celebrar y convocar la prosperidad compartida.

domingo, noviembre 09, 2008

Semáforos para estar en forma

Que las ciudades están pensadas para los coches es algo que se escucha con frecuencia, que el número de peatones víctimas de atropellos en las ciudades es preocupante es algo de lo que vamos teniendo conciencia, del cumplimiento de nuestras obligaciones de circulación cuando vamos caminando es algo de lo que muchas veces no somos conscientes, especialmente cuanto más pequeño o menos coches circulan por el municipio por el que andamos, supongo que por la poca sensación de peligro. Sin embargo hay veces en las que es todo un reto ser un peatón responsable.
Prometo que el otro día mientras que esperaba a que el semáforo se pusiera en verde para cruzar la calle escuché a una señora a mi lado que le decía a otra, ¡prepárate que se pone verde!, no me dí cuenta del reto hasta que ví el color verde parpadear mientras disminuía la cuenta atrás del segundero, el muñequito luminoso en lugar de andar parecía que indicaba la prueba de los 100 m lisos, y apenas había cruzado media calle; corre, corre, le decía la señora a su amiga. Aseguro que nadie cruzaba paseando lentamente, ya que en lugar del trino de un pájaro parecía que el semáforo se puso verde con un tiro al aire, pero no todos los que cruzaron llegaron a la meta de la otra acera en el tiempo estipulado, lo que no quiero imaginar es cómo les hubiesen descalificado los conductores si en lugar de pitar hubiesen seguido su camino.
Esto no ayuda a dejar el coche en casa, ni a tener un mínimo de calidad de vida, ni a evitar los peligros de circulación, ¡qué estres!, eso sin contar con las dificultades añadidas que cualquier persona con un mínimo problema de movilidad pueda tener para pasar por cualquiera de estos cruces.
Estos días he localizado al menos 4 cruces en los que si no puedes ir a prisa no llegas a tiempo. Voy a ver si alguien me explica cómo se establecen los tiempos para pasar, y mientras tanto pensar en cómo entreno o qué calles evitar.